Danza y
lúdica
La danza como
lenguaje del movimiento, como procesos artístico-creativo está profundamente
ligada a la dimensión lúdica – emocional, creativa y simbólica – del ser
humano; es de allí que surge en un primer momento el impulso de bailar, la
necesidad de expresarse por medio del cuerpo en movimiento, vinculando tanto el
deseo como la voluntad, y de allí la imaginación, junto con el pensamiento
reflexivo y la razón. De este modo la danza potencia distintas capacidades y
procesos mentales como la percepción, atención, concentración, memoria,
agilidad mental, abstracción, deducción, imaginación, entre muchos otros,
fundamentales en la formación y el desarrollo integral del sujeto.
La propuesta de
implementación de un proceso en danza folclórica de carácter lúdico en la
escuela, parte de los intereses de los dos actores directamente involucrados:
el estudiante y el docente. Se trata de buscar la motivación del niño y el
joven para el movimiento y tratar de conciliarlo con los propósitos del adulto.
Lo cual demanda un modo de trabajo que va más allá del aprendizaje de pasos y
rutinas de figuras y desplazamientos ordenados, para adentrarse en la
motivación de los participantes hacia el hecho folclórico en relación con el
lenguaje del movimiento. Apuntar a intereses comunes en los que estén presentes
la emoción, la alegría, pero también el temor, el reto, tanto del niño como del
docente. Pues en una clase de danza, están ambos presentes, integralmente con
sus cuerpos, sus ideas, sus sentimientos, sus gestos, sus conocimientos, sus
experiencias y sus necesidades de comunicar.